8.9.08

Amistad


"La verdadera amistad consiste en querer
y no querer las mismas cosas"(Cicerón)

Es verdad que lo que dice Cicerón ayuda a cultivar una amistad: querer lo mismo..no querer lo mismo...
No podemos negar que si los dos amigos gustan del cine americano, a los dos les encanta ir a la clásica pizzería del barrio, los dos simpatizan con el mismo equipo de fútbol y su director técnico, los dos tienen esposas que son amigas entre sí y buenas laderas de sus gustos ; si los dos prefieren veranear en la montaña y, en más de unas vacaciones, se han ido juntos a las sierras, esto pareciera dar un espaldarazo a una buena relación.
Sin embargo, es más que posible que sean fanáticos de equipos deportivos distintos, que sus gustos culinarios sean diversos, que a uno le apasione el cine yanqui de acción, y al otro las películas que se exhiben en los "cine- debates". También puede darse que las esposas no simpaticen demasiado entre ellas y que uno ame la montaña y el otro allí " se sienta encerrado", y vaya a las anchas "llanuras del mar".
Pero la unidad de los amigos no se da tanto "por identidad" como "por complemento". Uno puede lo que el otro sería incapaz de intentar...¡ Ofrecer al otro su capacidad!. Uno ama el mar y el otro la montaña, y no hacen de ese motivo de diversión: Uno pasa las vacaciones en Mar del Plata, y el otro en Mendoza. Y también puede pasar que el que ama el mar, sea capaz de ir a la montaña, condescendiendo el gusto del amigo, sin hacer un drama ni quejarse, y que el otro aproveche" el yodo" de Pinamar, sin gritar a cada rato "lo linda que es la Cordillera".
Se trata de "Apetitos Comunes" en las cosas que merecen tales apetitos, no absolutizando lo relativo y lo que es la "cuestión de gustos".
Lo que sí importará es definir qué es "lo importante": la fidelidad a la amistad, contra viento y marea y sin que el tiempo la desgaste, pues -como el vino bueno- cuánto más añeja, mejor es... La solidaridad en todo momento y circunstancia: en tiempos felices en que se puede reír junto al amigo, y en la desgracia, cuando derraman lágrimas comunes. Se es amigo cuando uno sufre y el otro lo consuela, y cuando uno triunfa y el amigo no envidia la buena suerte de su amigo. Cuando existe la apertura de un corazón dónde el amigo pueda sentirse "como en su casa" y el buscar y encontrar metas comunes, aunque pueda llegarse a ellas por diversos caminos.